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Galería Mintámonos y seamos felices

El gran amor, las últimas vacaciones, el auto nuevo y esplendido: hay aspectos de la realidad que son decepcionantes y necesitan nuestro permanente embellecimiento.
Desde muy pequeño imaginaba una feria de atracciones como algo absolutamente maravillosos. Creía poder ver un bello carrusel de dos pisos, con caballitos balanceándose, iluminado por centenares de bombillas y moviéndose al compás de una linda música.
Me sentí decepcionado y desilusionado cuando visite por primera vez una verdadera feria de atracciones, todo lo visto fue, solitarias tarimas de juego de azar, con sus lamentables premios gordos, sus ositos de plástico y muñecas de tul, muchos quioscos de cervezas llenos de melancólicos clientes que miraban fijo al suelo sin decir nada.
Al llegar a casa le conté a mi madre tan solo el alegre teatro de marionetas, el carrusel giratorio y los ponis, según los rígidos cánones de San Agustín y de Kant, yo era, a pesar de mi corta edad infantil, un mentiroso. Para ellos no existían las excepciones en el deber de decir la verdad, sin importarles el daño que una verdad en ocasiones puede hacer.
Según el juicio no tan rígido del teórico literario Peter Don Matt, yo era solamente un intrigante porque “la intriga” según dice su libro homónimo, es “una distorsión” que hacemos de manera intencional ante una persona. Mientras que el sociólogo Niklas Luhman habría llamado esta maniobra mía “reducción de la complejidad”. Y precisamente fue eso mentí porque me habría resultado demasiado complicado, aburrido, improductivo o incluso imposible de decir la verdad.
Hasta hoy he seguido siendo fiel a ese “método” de ilusión invertida ante cualquier verdad incómoda, si bien hay una deferencia cuando mientes de niño, que cuando lo haces de adulto.
A menudo no mentimos para ocultar algo sino para no decir cuan extraño y curiosa nos parece la realidad. Muchos aspectos de la realidad resultan decepcionantes y necesitan nuestro permanente embellecimiento.
Verse obligado a mentor cuando, simultáneamente, pesa sobre uno la prohibición de hacerlo, genera una profunda desconfianza; en el caso de los niños provoca una inderogable rebelión contra la moral de aquellos que lo obligan a seguir la táctica que tanto respalda la educaci’on.

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Acerca de Diego

Radioaficionado, radioescucha de estaciones de radiodifusión en onda corta, en el XV Mandato Delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular en el Municipio Camagüey, Vice – Presidente del Consejo Popular Vigía – Florat y Presidente de la Comisión Permanente de Transporte y Comunicaciones de esta propia Asamblea Municipal, en el Mandato XVI solo fue delegado, es bloguero de Futuro,mi Cuba, Capital Humano y Cooperativismo en esta plataforma Reflejo.

1 Comentario

  1. Daniel Fernández

    La verdad tiene efectos por mucho más devastadores que una mentira. Según dicen a la largo se descubren pero muchos las guardan aún en sus tumbas, habiendo evitado así algunos dolores de cabeza, mentir embellece la vida le da color a esta extenuante avalancha diaria de infortunios.

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